iZombie

iZombie

Hoy vamos a hablar de I Zombie, recientemente publicado por ECC Ediciones.

La historia.

Liv Moore es una estudiante de medicina que se invitada a una fiesta en un barco. Durante la misma, un zombie siembra el caos entre los invitados. Al día siguiente, nuestra protagonista despierta en la playa, embalada en una bolsa de cadáveres y con arañazos en la piel.
Se ha producido un cambio en su vida ya que ha sido infectada por un virus que la ha convertido en zombie. El ansia que siente por comer cerebros, la llevará a trabajar en la morgue, donde tendrá acceso a estos órganos sin necesidad de asesinar a nadie. Sin embargo, cada vez que come un cerebro absorbe los recuerdos y la personalidad del fallecido.

Esto le llevará a colaborar con el agente Clive Babineaux, en la resolución de homicidios. Por otro lado, se abrirán una serie de subtramas (como la investigación sobre el producto que ha creado el virus zombie, la conversión del hijo de un mafioso en muerto viviente, la creación de la cura, la interacción entre los vivos y los zombies, el tráfico de sesos…) que permitirá el desarrollo de la serie por otros derroteros, no centrándose en la sencilla resolución de asesinatos. Actualmente iZombie va por su quinta, y última, temporada.

Efectivamente, estábamos hablando de la serie de televisión iZombie, no de la colección de tebeos de la línea Vértigo, que sirvió de inspiración a la obra audiovisual.

El cómic de I Zombie

iZombie es una historieta que publicó DC bajo el sello Vértigo entre el año 2.010 y el 2.012, de 28 números de duración. El guionista, Chris Roberson, con Michael Allred a los lápices (en la mayoría de los números) y Laura Allred al color, pergeñaron una historia donde su protagonista Gwendolyn «Gwen» Dylan, emerge de entre los muertos convertida en zombie. Gwen, con su amigo Scott (un hombre Terrier) y Ellie (un fantasma) se verá embarcada en una aventura lovecraftiana, donde aparecerán muertos vivientes, seres del espacio, vampiros, monstruos de Frankenstein e incluso una momia, es decir todo el elenco de monstruos clásicos, actualizados al siglo XXI.

Diferencias entre la serie y el cómic.

Como queda claro, el tebeo y la serie de televisión se parecen como un huevo a una castaña, de hecho, es más fácil enunciar sus coincidencias (nombre de la serie, sexo del personaje principal y asunción de los recuerdos de la persona cada vez que come un seso) ya que ni siquiera la protagonista se llama igual ni siquiera el concepto de zombie es el mismo en la historieta que en la serie. En España, la recepción de la serie se ha producido a la inversa que en su país de origen: si en USA, el comic sirvió de inspiración – de aquella manera -, al audiovisual, en España, lo primero que nos ha llegado ha sido la serie, de ahí a que aquél que se acerque al tebeo por lo visto en la pequeña pantalla se puede llevar un chasco.

O no. Porque la obra de Chris Roberson y Allred está muy entretenida, un buen trabajo por ambos autores, eso sí de calidad inferior, sin ningún género de dudas, a otras historias de la línea Vértigo. Sin embargo, sigue siendo un trabajo meritorio, especialmente en el apartado gráfico, donde Allred hace un trabajo excepcional.

I Zombie

La edición de I Zombie

En cuanto a la edición, ECC ha publicado iZombie en el formato integral ómnibus, tan polémico y que al coleccionista tanto disgusta.
Ciertamente, la reducción no es importante, un dedo por cada lado y tiene la ventaja que, a pesar de sus 680 páginas, el tebeo sigue siendo manejable y no afecta sensiblemente ni a la lectura ni al dibujo sin embargo, bajo mi punto de vista, no tiene sentido que este sea el formato adecuado para publicar por primera vez una obra inédita en España y sobre todo, lo más importante, es que el precio no se vea afectado por la reducción de tamaño, en definitiva, ¿no hay otra alternativa para este tipo de material?

Marqués de Valdegamas.

Reseña Silverfish

Reseña Silverfish

Hoy vamos a reseñar Silverfish :Desde hace poco he tomado la determinación de que si tengo que hacer un regalo a alguien ya no hago la típica jugada de darle el dinero y decirle alegremente que se compre lo que le salga de las narices, sino que directamente me la juego regalando un buen cómic (ahí con un par). Digo esto porque hace un tiempo fue el cumple de una compi del curro, y como nunca está de más tener un detallito con la gente, aproveché para regalarle algún cómic que se pudiera adaptar a sus gustos.

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The Extremist. Peter Milligan y Ted McKeever

The Extremist. Peter Milligan y Ted McKeever

En esta ocasión, mi intención es hablaros de un cómic americano un tanto particular. Una miniserie que tal vez no sea del gusto de toda clase de público, pero que tiene una serie de elementos y características muy reveladores de la trayectoria de sus autores, y que presenta algunas cuestiones de interés que hacen reflexionar a los lectores que se acerquen a sus páginas.

Se trata de «THE EXTREMIST», un cómic de la Línea Vertigo de DC Comics. Guionizada por el inglés Peter Milligan y dibujada por el artista Ted McKeever, The Extremist es una miniserie de 4 números cuya publicación original bajo el sello Vertigo tuvo lugar en el año 1993, allá por los primeros pasos de dicha línea de publicación. Pese a la cantidad de editoriales que durante los últimos tiempos han tenido los derechos de edición de las series de DC Comics en nuestro país, The Extremist solamente cuenta con una única versión en nuestro país. Una entrega, además, un tanto particular ya que tuvo lugar a finales de 2003, y no por parte de la editorial que tenía los derechos de los títulos DC por aquel entonces (Norma Editorial), sino una coedición entre Recerca Editorial y Aleta Ediciones. Debido a este detalle, si en algún momento encontráis la presente edición, comprobaréis que los sellos de Vertigo y DC Comics no aparecen por ningún lugar, ya que aunque Recerca y Aleta tenían los derechos para publicar este tebeo, no tenían los derechos para la utilización de dichos distintivos. Han pasado 15 años desde entonces, y ni Planeta primero, ni ECC después, han tenido a bien ofrecer de nuevo este material en sus respectivos catálogos.

Peter Milligan, guionista de esta obra, pertenece a esa generación de autores británicos que desembarcaron en el cómic norteamericano durante los años 80, siguiendo la estela de Alan Moore y trayendo un nuevo aire fresco y un tono, en general, más adulto y reflexivo a las historias que contaban. Gente como Jamie Delano, Neil Gaiman, Grant Morrison o el propio Peter Milligan comenzaron a realizar trabajos en la editorial DC Comics algo alejados de lo que venía siendo el estilo y enfoque habitual en el cómic de superhéroes. Tal vez eclipsado por los grandes nombres de aquella generación, Peter Milligan (como sucede con Delano), pese a ser uno de los grandes arquitectos y contadores de historias de aquella primera generación de guionistas británicos, no ha tenido la misma suerte que Moore, Morrison o Gaiman en lo que se refiere a contar con continuas reediciones de sus obras principales, más allá de uno o dos casos (quizás su serie «Blanco Humano» y su conocida etapa final en «Hellblazer» sean la excepción en lo que a sus colaboraciones para Vertigo se refiere).

The Extremist nos sitúa en el año 1993 y nos presenta a la protagonista, Judy Tanner. Una mujer casada en la treintena que, a raíz del trágico fallecimiento de su marido, descubre que este llevaba una doble vida. Tras lo que parecía una vida cotidiana supuestamente feliz y marcada por la rutina conyugal, se escondía en realidad que su esposo muerto ejercía el papel de «El Extremist», una figura enfundada en un traje de cuero sadomasoquista que actuaba como vengador/justiciero/asesino para una misteriosa orden secreta, inmerso en una vida de violencia y sexo extremo. Intentando conocer mejor la realidad sobre su marido fallecido y la identidad de su asesino, Judy toma el traje del Extremist y termina cada vez más involucrada en las labores de su personaje.

La obra nos acerca a dos de las principales inquietudes que permean toda la obra de Peter Milligan: la cuestión de la identidad, y la sexualidad como forma de liberación y autenticidad.

Respecto al tema de la identidad, el cómic presenta planteamientos relativos a la verdadera identidad y la relación entre la persona y el personaje. Los diferentes sujetos que se ven involucrados con el Extremist se plantean siempre el mismo interrogante existencial: ¿es su verdadera identidad la persona bajo la máscara o el personaje que han optado por encarnar?. Una pregunta que es, también, la gran pregunta sobre la identidad del personaje enmascarado o el superhéroe. ¿Hasta qué punto es el personaje enfundado en cuero el que supone la representación de un determinado papel bajo el anonimato? ¿No sería que dicho personaje realmente toma tal grado de desarrollo que termina, de alguna manera, sustituyendo a la identidad de la persona que se esconde bajo la máscara? ¿Es el sujeto enmascarado el personaje ficticio o más bien resulta que estamos ante la auténtica fachada cuando la persona se despoja de su uniforme? El cómic, como suele ser habitual en la obra de Peter Milligan, no te ofrece la respuesta definitiva, sino que más bien te deja planteada la incógnita para que sea el propio lector el que reflexione sobre el asunto tras la lectura.

La cuestión del sexo también juega un papel fundamental en The Extremist. No son solamente los más que frecuentes encuentros sexuales de los personajes, la atmósfera de decadencia y desenfreno relativos a las parafilias y las múltiples referencias a fenómenos relacionados con la sexualidad a lo largo del tebeo. Es que además la sexualidad juega un papel de catalizador para la liberación de los personajes, para el reconocimiento y aceptación de su propia identidad. Una sexualidad perversa, cruel, normalmente violenta y en ocasiones cercana al fenómeno de la muerte. Una sexualidad tan sucia como libertadora. Esa relación entre sexo e identidad que el tebeo hace tan palpable de forma brutal es quizás parte de lo que atrae y al mismo tiempo repele, consiguiendo transmitir esa idea de lo extremo, tan presente desde el título mismo de la obra hasta su cierre definitivo.

La estructura narrativa es sencilla, pero eficaz. Durante el primer número vemos a Judy ya en su papel del Extremist, encontrándose a sí misma y buscando descubrir la identidad del asesino de su marido, dejándonos con la incógnita respecto a la pregunta definitiva que se le presenta a la protagonista, la que definirá su identidad. El segundo y tercer número construyen los antecedentes que llevaron hasta ese primer momento: la figura y papel de su marido, el descubrimiento del secreto por parte de Judy y la manera en la que poco a poco ella va introduciéndose en la secta siguiendo los pasos de su fallecido cónyuge. El cuarto número, que servirá de cierre y en mi opinión muy redondo para esta miniserie tan directa, sucia y violenta, enlaza con el cliffhanger del primer número. Un final que nos dejará con la respuesta de la protagonista pero con la duda del lector: ¿Qué identidad es la verdadera? Judy tiene su respuesta, y nos es explicada de forma clara y definitiva, pero una vez finalizado el tomo, el lector tendrá que pensar en su propia contestación. Tal vez porque nunca exista una sola y unívoca respuesta al planteamiento sobre quienes somos que sea válida para todos. Cada uno deberá descubrir la suya.

He planteado ya las que considero que son las claves esenciales respecto de la historia y su estructura, pero no he hablado hasta el momento del arte de este tebeo. Reconozco que en un principio, al primer vistazo, el arte de Ted McKeever puede causar cierto rechazo a muchos potenciales lectores. Su estilo de dibujo marcadamente expresionista, su ambientación sucia y su tono claramente sórdido pueden resultar desagradables para un lector que se acerque a abrir el tebeo y a mirar dos o tres viñetas. Sin embargo, debo reconocer que, cuando entras a sumergirte en la lectura, su estilo se adapta como un guante a las necesidades de este tebeo. El impacto que deja la historia que estamos leyendo no sería ni la mitad de hondo si el arte de la misma fuera más limpio o realista. El carácter decadente y extremo de la vida de los personajes así como la atmósfera sucia y repulsiva en que se van introduciendo, necesitan de un arte que sepa deformar la realidad y transmitir sensaciones más que acciones. Si es preciso que la materia se expanda hasta romper la forma que se empeña en contenerla (y este es el sentido rompedor y revolucionario del tebeo), un arte como el de Ted McKeever es el tipo de estilo que un cómic de esta naturaleza requiere.

Respecto de las labores del colorista, Tom McCrow, cabe destacar que combina la presencia de colores oscuros (negros, grises, marrones oscuros, verdes apagados, ocres) con otras tonalidades vivas y llamativas (amarillos, rosas, violetas, rojos o colores salmón entre otros). Normalmente, estos contrastes tienen lugar entre las escenas de la atmósfera en que se mueve el Extremist y los decorados y vestimentas de la vida «civil» de los personajes. Detalles como el colorido de un sofá, de una camisa o de un tono de pelo o de piel contrastan con la atmósfera oscura y lúgubre de las actuaciones del Extremist para la secta a la que sirve y con la vestimenta siniestra y amenazadora que caracterizan al personaje. Un acierto, sin duda.

Si hablamos de la única edición disponible en España de esta historieta, es preciso señalar que el tomo de Recerca/Aleta es un tomo en formato rústica que recoge la integridad de la miniserie original, así como cada una de las portadas. Una edición con un papel de bastante gramaje y que salió a la venta en su momento a un precio de portada de 9,25 euros, lo cual no está nada mal tampoco. En la actualidad, seguramente podais encontrar algún ejemplar en saldo, ya que yo encontré el mío unas semanas antes de escribir esta reseña y pude adquirirlo a un precio increíble de 2,95 euros. No sé si se tratará solamente de un defecto en mi edición o será algo generalizado, pero sí debo reconocer que existen varias páginas repetidas a lo largo del último número de la miniserie. No obstante y con todo, me sigue pareciendo que se trata de un buen producto que, conseguido además de saldo, se convierte en una compra de la que no arrepentirse en absoluto.

En mi opinión The Extremist es un gran tebeo. Una de esas joyas bastante olvidadas, tanto por los editores como por el público general, que tuvo la línea Vertigo en su momento. Una obra que, por las circunstancias de edición en nuestro país, quizás mucha gente ni siquiera conozca, pero que ofrecen una perfecta introducción en forma de tomo autoconclusivo al estilo de hacer y contar historias de dos grandes profesionales del medio. En tan solo 4 numeritos, tenemos aquí condensadas buena parte de las inquietudes y de los temas de reflexión de un escritor como Peter Milligan. Tenemos también a un artista particular como es Ted McKeever, pero que tiene un gran talento para transmitir sensaciones y atmósferas cargadas y decadentes. Quizás no sea para todo el mundo, pero es desde luego una obra de culto que debería ser recuperada por parte de la actual poseedora de la licencia de publicación.

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Para ello hemos reunido a una serie de colaboradores que participarán de forma asidua en este proyecto que pretende simplemente difundir el noveno arte. Poco a poco los iréis conociendo al tiempo que descubriréis de su mano nuevas (y viejas) historias en viñetas que todo ávido lector de cómics debería conocer.