Reseña. Liga de la Justicia 1.

Reseña. Liga de la Justicia 1.

Una vez más, estoy de vuelta en esta web para hablaros de otro comic. Se trata de «Liga de la Justicia», la nueva colección del grupo de superhéroes más importante y conocido de la editorial norteamericana DC Comics. Aprovechando el reciente relanzamiento de la colección, la nueva etapa cuenta con guiones de Scott Snyder y con un dibujo de Jim Cheung en el primer número, al que a continuación sustituirá el dibujante español Jorge Jiménez. La editorial ECC ha comenzado a editar esta colección en nuestro país, y es un momento perfecto para valorar lo que ha sido la primera entrega de la colección en el mercado español.

La primera entrega, único número publicado aquí en las fechas en que este artículo ve la luz, es una grapa de 48 páginas que incluye los números 1 y 2 de la colección original norteamericana. Es preciso señalar que la presente colección arranca tras los acontecimientos que tuvieron lugar en la miniserie «Sin Justicia», colección de cuatro números que nos trajo ECC el mes pasado.

Justice League 1

Página interior de Jim Cheung

Nos encontramos ante lo que podríamos llamar una formación bastante «estándar» para lo que viene siendo la Liga de la Justicia. En esta serie, entre los miembros se encuentran Superman, Batman, Wonder Woman, Flash (Barry Allen), Aquaman, Detective Marciano, un Green Lantern (John Stewart) y Hawkgirl. El estatus de estos personajes, así como de los antagonistas de la historia (que no revelaremos por los posibles spoilers), es el que ha tenido lugar como consecuencia de los acontecimientos surgidos tanto del evento «Noches Oscuras Metal» como de la miniserie ya citada de Sin Justicia.

En su momento, tanto el evento Metal como la miniserie de Sin Justicia, me resultaron obras bastante poco atractivas y que respondían más a necesidades y designios editoriales que al hecho de existir buenos argumentos y una voluntad real de transmitirlos al lector. Metal sirvió, provisionalmente, para cerrar algunas de las piezas que Scott Snyder y Greg Capullo habían ido colocando durante su larga estancia en la colección de Batman. Sin embargo, lejos de resolverlo todo y de cerrar definitivamente los flecos sueltos, dejaba más incógnitas que respuestas y un tratamiento tan excesivo como torpe.

Justice League 2

Página interior de Jim Cheung

Por su parte, la miniserie Sin Justicia que vino a continuación, tenía como principal objetivo el justificar argumentalmente la nueva etapa de la colección de la Liga de la Justicia. Una etapa que estará dividida en tres cabeceras principales: Justice League (la que se comenta en esta reseña, y que lidia fundamentalmente con el aspecto más propiamente «superheroico» del universo DC), Justice League Dark (que es la colección que tratará con las ramas mágica y sobrenatural del citado universo), y Justice League Odyssey (la serie que abordará los elementos más espaciales, cósmicos y de ciencia ficción). Un movimiento editorial que, parece ser, pretende situar las colecciones del principal grupo superheroico en el centro de la construcción argumental del universo DC durante los próximos meses o años (incluidos crossovers en el horizonte con colecciones individuales como la de Aquaman en el caso de Justice League o la de Wonder Woman en el caso de Justice League Dark). Como movimiento de autojustificación editorial, Sin Justicia podría tener un cierto pase. El problema es que argumentalmente difícilmente se sostenía, y la inconsistencia artística por parte de los encargados de sustituir al dibujante titular de la miniserie (Francis Manapul) tampoco ayudaban al resultado global del producto.

De las cenizas dejadas por estos dos recientes movimientos editoriales, surge ahora esta nueva cabecera de la Liga de la Justicia. El artífice del guión, Scott Snyder, fue el responsable principal también de los citados eventos y miniseries (en el caso de Metal lo hizo en solitario, mientras en Sin Justicia contó con la colaboración de James Tynion IV y Joshua Williamson, que serán los guionistas de Justice League Dark y Justice League Odyssey respectivamente). Este punto se nota especialmente en esta primera entrega de la nueva cabecera principal de la Liga de la Justicia, ya que son continuadas las referencias a los sucesos acontecidos en las mencionadas colecciones. El excesivo carácter referencial, puede suponer alguna dificultad a los nuevos lectores para incorporarse a esta colección sin tener en cuenta lo anterior. Esta dificultad se puede ver aumentada, si cabe, por el estilo tan deliberadamente críptico que el guionista imprime al tono general de la historia. Y es que, no solamente nos encontramos que se hagan continuas referencias a acontecimientos que tuvieron lugar con anterioridad en otras colecciones del autor (acontecimientos que se mencionan pero no se explican convenientemente) sino que además te da muchas veces la sensación de que se abusa del recurso a la mención e insinuación de cuestiones aprovechándose del desconocimiento e ignorancia del lector. Para darle un tono de misterio y grandilocuencia adicional al eje argumental de la historia, los personajes están continuamente haciendo referencias (pero sin explicitarlas completamente) a elementos que los personajes al parecer son conocedores de ellas en el marco de la historia, pero de los que el lector no puede tener conocimiento ninguno (incluso tras haber leído Metal y Sin Justicia). Un truco a la hora de narrar una historia que puede llevar a aumentar el interés del lector pero que también puede causar hartazgo y desinterés si se abusa del mismo o se maneja con torpeza.

Justice League 3

Página interior de Jorge Jiménez

Contando con unos artistas de la talla de Jim Cheung y Jorge Jiménez, creo que no pueden existir dudas sobre la calidad del apartado visual en este tebeo. El hecho de que Cheung solamente dibuje un primer número puede desalentar a muchos compradores si el artista que le sustituye a continuación puede no estar a la altura. Sin embargo, que el elegido para convertirse después en el dibujante regular de la colección sea nuestro compatriota Jorge Jiménez estoy seguro que alivia a más de uno. Y no sola ni principalmente por ser un artista español, sino porque se trata, sin lugar a dudas, de uno de los artistas con más talento del ya de por sí brillante repertorio de dibujantes con que cuenta la editorial de Burbank. Así lo ha demostrado en la colección de Superhijos o con sus portadas y números sueltos en la colección de Superman. Creo que el apartado gráfico, tanto por parte de Jim Cheung como de Jorge Jiménez, es sin duda uno de los puntos fuertes con los que cuenta este relanzamiento del más importante grupo de superhéroes.

Liga de la Justicia

Página interior de Jorge Jiménez

Manejar una colección de la Liga de la Justicia no es una cuestión fácil. Cada uno de los personajes que la integran tiene un potencial, una iconografía y un peso específico tan importantes que los hace merecedores de protagonizar su propia colección en solitario (y en ocasiones, como sucede tanto con Batman como con Superman, incluso con más de una colección individual publicada en paralelo). Esto hace que sean muchos los que han intentado, pero pocos los que han conseguido, traernos una etapa verdaderamente brillante o de cierto peso e impacto en una colección de la Liga de la Justicia. El relanzamiento del grupo tras los sucesos del one-shot de DC Universe Rebirth en una colección guionizada por Bryan Hitch fue uno de tantos intentos infructuosos y pasará, seguramente, como una de las peores etapas del grupo y una de las series menos destacadas de aquella iniciativa editorial. En comparación, este nuevo relanzamiento de la Liga de la Justicia en manos de Scott Snyder, Jim Cheung y Jorge Jiménez, puede ser considerado un importante avance. Al menos, ahora tenemos una historia que, a priori, parece contar con un cierto interés y que se antoja que tendrá un peso en el hilo central de acontecimientos del Universo DC. Al menos, también, ahora contamos con una colección cuya continuidad y garantía en el aspecto artístico parece que está más o menos asegurada.

No obstante, y aunque avance, debemos ser cautos. Como ya he señalado, no es fácil conducir adelante una colección de un grupo como la Liga de la Justicia. Y no puedo hablar por los demás, pero a mí Scott Snyder me ha defraudado ya bastantes veces en el pasado. Sin embargo, como digo una cosa, y de momento este arranque tiene mi interés y recibe la oportunidad que una colección de esta magnitud merece. Espero no tener que lamentarlo. Y, en cualquier caso, nadie dijo que lidiar con los dioses fuese sencillo. Y la Liga de la Justicia son y serán siempre los grandes iconos y el panteón divino del universo DC.

Reseña. Lazarus X+66

Reseña. Lazarus X+66

En el año 2013, el guionista Greg Rucka y el dibujante Michael Lark, unieron sus esfuerzos para lanzar al mercado la serie «Lazarus» bajo el sello de Image Comics. Desde entonces la colección, que continúa abierta, ha publicado hasta la fecha 28 números y ha tenido varias recopilaciones en diferentes formatos: 5 TPBs y 2 HCs. En España, la encargada de publicar la obra de Lazarus es Norma Editorial, que ha publicado los 5 tomos recopilatorios con que hasta la fecha cuenta la edición norteamericana y lo ha hecho en un formato rústica.

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Jugando a las casitas, de Mai Ando

Jugando a las casitas, de Mai Ando

Hoy os traigo un manga. Se trata del tomo único «JUGANGO A LAS CASITAS. ¡COMO RECIÉN CASADOS!» publicado el pasado mes de Agosto de 2018 por la editorial Fandogamia. Consiste en una recopilación de historias cortas publicadas por su autora, Mai Ando, en diferentes entregas de la revista Sho-Comi de la editorial Shogakukan a lo largo del año 2015 y recogidas en este único tomo. Historias diferentes y con distintos protagonistas que guardan una temática común: el romance entre un chico y una chica de instituto, desde el punto de vista de ella.

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The Extremist. Peter Milligan y Ted McKeever

The Extremist. Peter Milligan y Ted McKeever

En esta ocasión, mi intención es hablaros de un cómic americano un tanto particular. Una miniserie que tal vez no sea del gusto de toda clase de público, pero que tiene una serie de elementos y características muy reveladores de la trayectoria de sus autores, y que presenta algunas cuestiones de interés que hacen reflexionar a los lectores que se acerquen a sus páginas.

Se trata de «THE EXTREMIST», un cómic de la Línea Vertigo de DC Comics. Guionizada por el inglés Peter Milligan y dibujada por el artista Ted McKeever, The Extremist es una miniserie de 4 números cuya publicación original bajo el sello Vertigo tuvo lugar en el año 1993, allá por los primeros pasos de dicha línea de publicación. Pese a la cantidad de editoriales que durante los últimos tiempos han tenido los derechos de edición de las series de DC Comics en nuestro país, The Extremist solamente cuenta con una única versión en nuestro país. Una entrega, además, un tanto particular ya que tuvo lugar a finales de 2003, y no por parte de la editorial que tenía los derechos de los títulos DC por aquel entonces (Norma Editorial), sino una coedición entre Recerca Editorial y Aleta Ediciones. Debido a este detalle, si en algún momento encontráis la presente edición, comprobaréis que los sellos de Vertigo y DC Comics no aparecen por ningún lugar, ya que aunque Recerca y Aleta tenían los derechos para publicar este tebeo, no tenían los derechos para la utilización de dichos distintivos. Han pasado 15 años desde entonces, y ni Planeta primero, ni ECC después, han tenido a bien ofrecer de nuevo este material en sus respectivos catálogos.

Peter Milligan, guionista de esta obra, pertenece a esa generación de autores británicos que desembarcaron en el cómic norteamericano durante los años 80, siguiendo la estela de Alan Moore y trayendo un nuevo aire fresco y un tono, en general, más adulto y reflexivo a las historias que contaban. Gente como Jamie Delano, Neil Gaiman, Grant Morrison o el propio Peter Milligan comenzaron a realizar trabajos en la editorial DC Comics algo alejados de lo que venía siendo el estilo y enfoque habitual en el cómic de superhéroes. Tal vez eclipsado por los grandes nombres de aquella generación, Peter Milligan (como sucede con Delano), pese a ser uno de los grandes arquitectos y contadores de historias de aquella primera generación de guionistas británicos, no ha tenido la misma suerte que Moore, Morrison o Gaiman en lo que se refiere a contar con continuas reediciones de sus obras principales, más allá de uno o dos casos (quizás su serie «Blanco Humano» y su conocida etapa final en «Hellblazer» sean la excepción en lo que a sus colaboraciones para Vertigo se refiere).

The Extremist nos sitúa en el año 1993 y nos presenta a la protagonista, Judy Tanner. Una mujer casada en la treintena que, a raíz del trágico fallecimiento de su marido, descubre que este llevaba una doble vida. Tras lo que parecía una vida cotidiana supuestamente feliz y marcada por la rutina conyugal, se escondía en realidad que su esposo muerto ejercía el papel de «El Extremist», una figura enfundada en un traje de cuero sadomasoquista que actuaba como vengador/justiciero/asesino para una misteriosa orden secreta, inmerso en una vida de violencia y sexo extremo. Intentando conocer mejor la realidad sobre su marido fallecido y la identidad de su asesino, Judy toma el traje del Extremist y termina cada vez más involucrada en las labores de su personaje.

La obra nos acerca a dos de las principales inquietudes que permean toda la obra de Peter Milligan: la cuestión de la identidad, y la sexualidad como forma de liberación y autenticidad.

Respecto al tema de la identidad, el cómic presenta planteamientos relativos a la verdadera identidad y la relación entre la persona y el personaje. Los diferentes sujetos que se ven involucrados con el Extremist se plantean siempre el mismo interrogante existencial: ¿es su verdadera identidad la persona bajo la máscara o el personaje que han optado por encarnar?. Una pregunta que es, también, la gran pregunta sobre la identidad del personaje enmascarado o el superhéroe. ¿Hasta qué punto es el personaje enfundado en cuero el que supone la representación de un determinado papel bajo el anonimato? ¿No sería que dicho personaje realmente toma tal grado de desarrollo que termina, de alguna manera, sustituyendo a la identidad de la persona que se esconde bajo la máscara? ¿Es el sujeto enmascarado el personaje ficticio o más bien resulta que estamos ante la auténtica fachada cuando la persona se despoja de su uniforme? El cómic, como suele ser habitual en la obra de Peter Milligan, no te ofrece la respuesta definitiva, sino que más bien te deja planteada la incógnita para que sea el propio lector el que reflexione sobre el asunto tras la lectura.

La cuestión del sexo también juega un papel fundamental en The Extremist. No son solamente los más que frecuentes encuentros sexuales de los personajes, la atmósfera de decadencia y desenfreno relativos a las parafilias y las múltiples referencias a fenómenos relacionados con la sexualidad a lo largo del tebeo. Es que además la sexualidad juega un papel de catalizador para la liberación de los personajes, para el reconocimiento y aceptación de su propia identidad. Una sexualidad perversa, cruel, normalmente violenta y en ocasiones cercana al fenómeno de la muerte. Una sexualidad tan sucia como libertadora. Esa relación entre sexo e identidad que el tebeo hace tan palpable de forma brutal es quizás parte de lo que atrae y al mismo tiempo repele, consiguiendo transmitir esa idea de lo extremo, tan presente desde el título mismo de la obra hasta su cierre definitivo.

La estructura narrativa es sencilla, pero eficaz. Durante el primer número vemos a Judy ya en su papel del Extremist, encontrándose a sí misma y buscando descubrir la identidad del asesino de su marido, dejándonos con la incógnita respecto a la pregunta definitiva que se le presenta a la protagonista, la que definirá su identidad. El segundo y tercer número construyen los antecedentes que llevaron hasta ese primer momento: la figura y papel de su marido, el descubrimiento del secreto por parte de Judy y la manera en la que poco a poco ella va introduciéndose en la secta siguiendo los pasos de su fallecido cónyuge. El cuarto número, que servirá de cierre y en mi opinión muy redondo para esta miniserie tan directa, sucia y violenta, enlaza con el cliffhanger del primer número. Un final que nos dejará con la respuesta de la protagonista pero con la duda del lector: ¿Qué identidad es la verdadera? Judy tiene su respuesta, y nos es explicada de forma clara y definitiva, pero una vez finalizado el tomo, el lector tendrá que pensar en su propia contestación. Tal vez porque nunca exista una sola y unívoca respuesta al planteamiento sobre quienes somos que sea válida para todos. Cada uno deberá descubrir la suya.

He planteado ya las que considero que son las claves esenciales respecto de la historia y su estructura, pero no he hablado hasta el momento del arte de este tebeo. Reconozco que en un principio, al primer vistazo, el arte de Ted McKeever puede causar cierto rechazo a muchos potenciales lectores. Su estilo de dibujo marcadamente expresionista, su ambientación sucia y su tono claramente sórdido pueden resultar desagradables para un lector que se acerque a abrir el tebeo y a mirar dos o tres viñetas. Sin embargo, debo reconocer que, cuando entras a sumergirte en la lectura, su estilo se adapta como un guante a las necesidades de este tebeo. El impacto que deja la historia que estamos leyendo no sería ni la mitad de hondo si el arte de la misma fuera más limpio o realista. El carácter decadente y extremo de la vida de los personajes así como la atmósfera sucia y repulsiva en que se van introduciendo, necesitan de un arte que sepa deformar la realidad y transmitir sensaciones más que acciones. Si es preciso que la materia se expanda hasta romper la forma que se empeña en contenerla (y este es el sentido rompedor y revolucionario del tebeo), un arte como el de Ted McKeever es el tipo de estilo que un cómic de esta naturaleza requiere.

Respecto de las labores del colorista, Tom McCrow, cabe destacar que combina la presencia de colores oscuros (negros, grises, marrones oscuros, verdes apagados, ocres) con otras tonalidades vivas y llamativas (amarillos, rosas, violetas, rojos o colores salmón entre otros). Normalmente, estos contrastes tienen lugar entre las escenas de la atmósfera en que se mueve el Extremist y los decorados y vestimentas de la vida «civil» de los personajes. Detalles como el colorido de un sofá, de una camisa o de un tono de pelo o de piel contrastan con la atmósfera oscura y lúgubre de las actuaciones del Extremist para la secta a la que sirve y con la vestimenta siniestra y amenazadora que caracterizan al personaje. Un acierto, sin duda.

Si hablamos de la única edición disponible en España de esta historieta, es preciso señalar que el tomo de Recerca/Aleta es un tomo en formato rústica que recoge la integridad de la miniserie original, así como cada una de las portadas. Una edición con un papel de bastante gramaje y que salió a la venta en su momento a un precio de portada de 9,25 euros, lo cual no está nada mal tampoco. En la actualidad, seguramente podais encontrar algún ejemplar en saldo, ya que yo encontré el mío unas semanas antes de escribir esta reseña y pude adquirirlo a un precio increíble de 2,95 euros. No sé si se tratará solamente de un defecto en mi edición o será algo generalizado, pero sí debo reconocer que existen varias páginas repetidas a lo largo del último número de la miniserie. No obstante y con todo, me sigue pareciendo que se trata de un buen producto que, conseguido además de saldo, se convierte en una compra de la que no arrepentirse en absoluto.

En mi opinión The Extremist es un gran tebeo. Una de esas joyas bastante olvidadas, tanto por los editores como por el público general, que tuvo la línea Vertigo en su momento. Una obra que, por las circunstancias de edición en nuestro país, quizás mucha gente ni siquiera conozca, pero que ofrecen una perfecta introducción en forma de tomo autoconclusivo al estilo de hacer y contar historias de dos grandes profesionales del medio. En tan solo 4 numeritos, tenemos aquí condensadas buena parte de las inquietudes y de los temas de reflexión de un escritor como Peter Milligan. Tenemos también a un artista particular como es Ted McKeever, pero que tiene un gran talento para transmitir sensaciones y atmósferas cargadas y decadentes. Quizás no sea para todo el mundo, pero es desde luego una obra de culto que debería ser recuperada por parte de la actual poseedora de la licencia de publicación.

Origin 1, de Boichi

Origin 1, de Boichi

Sería allá por mediados de Septiembre que saltó la noticia de que Panini Comics sería la encargada de publicar en nuestro país la más reciente obra del mangaka Boichi, titulada «ORIGIN». Una obra solicitada por el público español desde hace un tiempo y que se estaba ya editando en algunos otros países occidentales con un cierto nivel de aceptación, como en el caso de nuestra vecina Francia. Ha transcurrido un mes y medio desde aquel entonces, y ya podemos disfrutar en España del primer tomo recopilatorio de la colección en nuestras librerías habituales.
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¡Bienvenido al Mundo del Cómic! Si te interesa leer sobre el mundo del cómic, éste es tu sitio, un blog donde podrás encontrar reseñas e información sobre todo tipo de cómics. En el mundo del cómic hablaremos de todo tipo de obras y autores, desde el cómic europeo más tradicional, hasta los mangas más innovadores y transgresores sin olvidarnos del mainstream del cómic americano (Marvel y DC) y el mercado independiente. Un mención aparte merece el cómic español, del cual trataremos en profundidad, desde lo más clásico a los autores más relevantes que existen ahora en el panorama del cómic español.

Para ello hemos reunido a una serie de colaboradores que participarán de forma asidua en este proyecto que pretende simplemente difundir el noveno arte. Poco a poco los iréis conociendo al tiempo que descubriréis de su mano nuevas (y viejas) historias en viñetas que todo ávido lector de cómics debería conocer.