A modo de homenaje al cierre de la línea Vertigo como tal, hoy nos gustaría dedicar unas palabras a Bite Club, uno de esos títulos que pasaron sin pena ni gloria por esa línea editorial, pero que a mí personalmente me agradó bastante en su día.

Este cómic vio la luz por estos lares hace ya unos cuantos años de la mano de Planeta en un tomo en formato rústica de 256 páginas al precio de 17,95€ e incluía las miniseries Bite Club Nº 1 a 6 + Bite Club VCU Nº 1 a 5 USA.

Bite Club

Argumento

El argumento de Bite Club trata sobre las andanzas de una familia de mafiosos (la familia Del Toro) asentados en Miami, con la peculiaridad de que todos ellos son vampiros y propietarios de una empresa farmacéutica llamada Farmatech, una tapadera que sirve para blanquear el dinero que sale del auténtico negocio familiar: el tráfico de una droga de diseño llamada plasmagoria.

El patriarca de esta familia será asesinado, lo que dará lugar a una serie de intrigas derivadas del tema de “su sucesión” y los problemas que ocasiona su testamento, sobre todo cuando se desvela que el elegido para sucederle es Leto Del Toro, el miembro de la familia menos apropiado para el cargo, porque es sacerdote; imaginaos… un vampiro convertido al cristianismo.

A partir de este hecho todo cambiará en el seno de la familia, y los enfrentamientos internos son cada vez más frecuentes, hasta llegar a poner en peligro las «no vidas» de sus integrantes.

Bite Club

Sobre la obra

Lo primero que merece la pena comentar es que los vampiros que nos vamos a encontrar en Bite Club son bastante peculiares, pues no son los típicos chupasangres a los que estamos acostumbrados, que sólo piensan en beber sangre y que por el día permanecen ocultos.

Se trata más bien de vampiros que están integrados en la sociedad y conviven con los humanos (incluso habrá una sección policial llamada UDV que se encarga de investigar todos los delitos concernientes a estos seres).

El caso es que la historia que aquí nos vamos a encontrar es bastante evocadora a las típicas películas y series sobre mafiosos como El Padrino, Los Soprano, étc…, mezclado con líos y manipulaciones en plan Dallas o Dinastía.

Pero, sin duda alguna, de entre todos los personajes que nos encontraremos a lo largo de la historia merece la pena destacar a Risa Del Toro, la hermana menor de la familia, una auténtica ninfómana bisexual y uno de los personajes más manipuladores y maquiavélicos que os podáis echar en cara.

En cierto modo este cómic me ha recordado (salvando las distancias) a una colección que leí hace ya tiempo titulada Noble Causes, en el sentido de todas las intrigas, pactos, traiciones y manipulaciones dentro de una familia por el simple afán de conseguir poder.

Y todo esto desarrollado en un contexto en el que el vampirismo es una moda a la que mucha gente quiere convertirse para mantenerse eternamente joven, ya que estos seres no son como los de las películas.

Pueden salir a la calle de día, tienen fuerza sobrehumana y son inmortales. Ni siquiera tienen conexión con el demonio porque nacieron de un virus mutado que transmitían los murciélagos a los alfas o vampiros originales. Además, su larga vida les obliga a buscar sensaciones fuertes ya sean delito o no.

De esta forma, en la primera miniserie del tomo (los seis primeros números) encontraremos el desarrollo de las intrigas de esta familia.

Por su parte, los cinco números siguientes están dedicados a la miniserie en la que se narran las andanzas de la Unidad de Delitos Vampíricos de Miami.
Se trata de una división entregada en cuerpo y alma a acabar con la atípica forma de crimen organizado que los vampiros han traído a la ciudad, y donde veremos aparecer a muchos de los miembros de la familia Del Toro, ya que como parte del crimen organizado de la ciudad no quedarán ajenos a los delitos que allí acontecen.

Bite Club

Los autores

En cuanto a los autores, al guion tendremos a Howard Chaykin y David Tischman. Del primero diremos que llama la atención la curiosa narrativa de la que hace gala en muchas de sus obras, habiendo trabajado en su mayor parte para una gran cantidad de títulos tanto para Marvel como para DC.

En cuanto a David Tischman es un autor que empezó su andadura allá por el año 2000 y ha trabajado en títulos como American Century, Cable y Star Trek.

En cuanto al dibujo de David Hahn hay que mencionar que tiene un peculiar estilo un tanto cartoon, que quizás no sea muy acorde al tono oscuro que refleja el argumento. Sin embargo, al final uno acaba acostumbrándose a ello a pesar de todo y leídas unas cuantas páginas no «chirría» tanto como al principio.

Bite Club

Conclusión

En definitiva, Bite Club es un tomo que a mí me ha gustado por el simple hecho de que yo no me leo 256 páginas del tirón cuando un cómic me parece aburrido o tiene una historia pufo donde apenas nada avanza (aquí ocurren muchísimas cosas y las intrigas y manipulaciones se suceden casi a cada momento). 

Mención especial a las magníficas portadas de ese artistazo que es Frank Quitely con su inconfundible trazo. Así que si lo ves en tu tienda échalo un vistazo para ver si te convence tanto como a mí…

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