Hoy reseñamos Next Men, para muchos la última gran obra de Byrne al cien por cien.

Los viajes en el tiempo y la mutabilidad del curso de la historia si se altera el pasado, son algunos de los temas más atractivos explorados por la ciencia ficción. Sin duda, son innumerables las obras de esta temática en el cine o el mundo del cómic, pero John Byrne ha sabido hacerse un hueco entre aquellos autores que mejor han manejado los viajes por la línea temporal y, sobre todo, las consecuencias de jugar a alterarla. Tras algunos contactos con la temática en la saga Días del Futuro Pasado, junto al guionista Chris Claremont, o como autor completo en Omac; llegaba en 1991 la extensa obra que reseñamos hoy: Next Men.

Curiosamente, también el tiempo y los cambios, en este caso editoriales, influyeron y dejaron su poso en un título difícil de valorar en conjunto, ya que vivió varias fases diferenciadas:

Dark Horse.

Una primera bajo el paraguas de Dark Horse, tras la salida de Byrne de Marvel, dejando plantado el proyecto 2099 (¿que hubiera pasado con Byrne en él?) y con la publicación de la obra independiente, pero complementaria, íntimamente relacionada con Next Men, que es 2112. Next Men intercala sus páginas con otra historia también entrelazada, M4, que mantiene una cabecera propia dentro del título y se desarrolla de forma paralela.

Legend.

Una segunda etapa en Dark Horse desde el sello independiente Legend, que posibilitó la interrelación con otros personajes del mismo y que incluye gran contenido satírico y crítico sobre el devenir de la industria del cómic del momento. Se concretó en 3 arcos y llegó hasta el cierre de la serie en el número 30. Se concreta la conexión entre los títulos hermanos Next Men y M4 y se llega a un final abierto, pero plausible, en las estribaciones de 1995.

IDW.

Y así, llegamos a una última etapa, retomando Byrne el título 15 años más tarde desde la editora IDW. Es aquí donde la cosa cambia, no sólo porque fueron muchos años entre la historias de Next Men, no porque habían cambiado los lectores, los cómics, el mundo en general. No porque Byrne hubiera tenido demasiado tiempo para pensar, ni porque su trazo ya no luciera tan majestuoso en el siglo XXI. No, en realidad es porque tuvo que comprimir en nueve números lo que había previsto para veinte. Y esa alteración del ritmo narrativo, tan cuidado hasta el número 30, no juega a favor de su valoración global.

Pero no adelantemos acontecimientos y analicemos, brevemente, la sinopsis y la calidad de la obra.

Next Men Byrne

LOS SUPERHÉROES Y SU RELACIÓN CON EL MUNDO, SEGÚN BYRNE

Entendiendo los Next Men de Byrne como una obra circular donde final y principio se dan la mano, no solo los viajes temporales forman parte de la propuesta argumental, sino también otra cuestión que interesaba al británico-canadiense… La aparición de superhéroes en el mundo real. Así, resumiendo mucho la trama para no desvelar demasiado, podríamos decir que los Next Men son los cinco supervivientes de un proyecto secreto del gobierno que persigue la creación de meta humanos con fines bélicos. Niños y niñas perdidos a los que se les aplica un disparador genético y se les conecta a una máquina de realidad virtual al más puro estilo Matrix.

Y es que los Wachotsky pudieron inspirarse perfectamente en la idea del “invernadero” de Byrne: los Next Men creen vivir en un entorno que les alimenta, pero al mismo tiempo les somete a pruebas cuando, en realidad, están dormidos y enlazados a un mecanismo de control físico y mental.

En ese mundo irreal han vivido la desaparición de cientos de compañeros y también la aparición de algunas habilidades especiales. Cuando Tony Murcheson, una agente especial, penetra en las instalaciones del Proyecto Next  Men, con objeto de investigar irregularidades y la implicación del senador Aldus Hilltop; Jack, uno de los sujetos del experimento dotado de una fuerza sobrenatural, despierta al mundo real. Tras liberar a sus compañeros y con la ayuda de la agente infiltrada, escapan de las instalaciones antes de que estallen, para formar parte de un grupo de intervención dirigido por el enigmático jefe de Murcheson, Control.

Pero las acciones de estos desde su huida, las consecuencias de sus actos y también el impacto que supone su aparición para el gran público, les llevarán de la calificación de héroes a la de terroristas, enfrentándoles incluso a un tribunal. Y, lo que es más importante, deberán enfrentarse a su destino, a la conspiración de un viajero temporal y las preguntas fundamentales de todo individuo: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Cuál es mi papel en el mundo?

Next Men

JÓVENES TEMIDOS Y ODIADOS… PERO LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Habían pasado 10 años desde el paso de Byrne por los X-Men, pero su influencia y estilo permanecían inalterables en la memoria de los aficionados. Sin duda, el autor juega con eso en el diseño de personajes de Next Men, pues las similitudes entre algunos miembros son evidentes. Así, casi se ve una modernización de lo que pudo ser la patrulla en este nuevo grupo de incomprendidos, si bien el tratamiento y las motivaciones tardan poco en distanciarse. No así algunos guiños, que retrotraen claramente a sagas como la de “Fenix Oscura”, desde caminos bien diferenciados pero con secuencias reconocidas como la corrupción que provoca el poder en seres incapaces de asumirlo psicológicamente.

Pero sí, en mi opinión, hay algo que convierte esta obra en algo especial, o al menos digna de la consideración del aficionado medio, es por la libertad creativa de la que goza en todo momento Byrne. Los personajes son suyos, le pertenecen y es completamente dueño de sus destinos. También se permite elegir, de algún modo, a su público. El cómic se recomienda para lectores adultos y la violencia, el sexo o la elaboración de tramas complejas ya no es un obstáculo.

Next Men es una obra de autor y Byrne es el suyo. Dibuja, guioniza, argumenta y se lo cree. Y eso se nota. Comienza cada episodio con una frase literaria, se autorretrata junto a compañeros de Legend como Mignola, y se inventa todo un recurso argumental para cuestionar la deriva de la industria del cómic o las políticas editoriales.
Además innova, con la producción en paralelo de M4 y la ampliación de un universo compartido, cuyos acontecimientos interaccionan también con 2112, dejando la sensación de una vasta y compleja coherencia que, francamente, hasta el número 30 funciona a la perfección.

Next Men

El final de Next Men

Y no es que los últimos números de IDW sean malos, aburridos, desleales a lo que había sucedido hasta entonces. Nada de eso. Contienen geniales ideas, enlazan perfectamente con lo ocurrido 15 años antes y cierran los flecos que quedaron abiertos tras el cierre de la serie, como el destino de la sexta Next Men y una mayor aproximación a la familia Kirkland en el siglo XII. Pero Byrne tuvo demasiado tiempo para pensar, demasiadas historias contenidas en la cabeza para sus Next Men y quiso dar rienda suelta a todas ellas, olvidando en el camino parte de la esencia que los hizo grandes…

El lento pero inexorable devenir de los acontecimientos. La pausa, la reflexión, la intensidad dramática en el ritmo lento, es sustituida por el frenetismo, la velocidad y la resolución breve de los conflictos más exagerados.

Next Men

EL LÁPIZ DE UN GENIO… MÁS LIGERO, MÁS EXPERIMENTAL.

En cuanto al aspecto gráfico, intento ser lo más objetivo posible para evitar caer en la complacencia que me produce siempre el trazo de John Byrne. Y con ello no pretendo justificar mi valoración positiva del dibujo y entintado que realiza en sus Next Men, pero sí apoyarme en las palabras de Frank Miller en las que ya defendía a Byrne de críticas acerca de que estuviera perdiendo detalle o minuciosidad en sus dibujos. Según Miller, Byrne se centra más en la narrativa y en el diseño de página. “John ha dejado que muchos de los detalles insignificantes fueran desapareciendo (…)

Sus dibujos, a pesar de están obviamente bien esbozados, se ven no tanto como ilustraciones individuales, sino como un flujo narrativo continuo…”. Y así es. Quizás porque sabe exactamente lo que quiere contar, quizás porque se entinta él mismo y no necesita arropar tanto su lápiz, o quizá porque como también dice Miller, ve “las palabras y los dibujos como un todo”. Y todo eso hace de los Next Men una historia bien llevada, alejada de marketings y juegos de artificio.

Dijo el propio Byrne que un dibujante demuestra su virtud enfrentando escenas cotidianas. De eso también hay mucho en estos Next Men, donde la ropa de calle y los escenarios urbanos, sustituyen las mallas ajustadas; donde los personajes mundanos, reales, ocupan el protagonismo de seres musculados de dientes apretados en otros títulos coetáneos.

Especial mención a las portadas, que también actuaron de medio de expresión. Desde burlas a reclamos tipo Image, hasta collages que reflejan la planificación de una de ellas, pasando por colaboraciones de Miller o el reflejo del deseo sexual en el rostro de Jasmine (personaje femenino y de indudable protagonismo al que podría dedicar líneas y líneas de halagos y adoración).

John Byrne Original


EL COLOR

En cuanto al color, destacada la paleta de Matt Webb, repleto de tonos suaves, discretos, contenidos… También al servicio de la historia, en toda la aventura publicada desde DARK Horse y Legend. En la vuelta al título en IDW fue Ronda Pattison la colorista, mucho más estridente y agresiva en los contrastes, más acorde a las técnicas de la época, pero mucho menos efectiva y compacta con el carácter y homogeneidad de la obra.

UN FINAL ES UN PRINCIPIO

Next Men supone una obra a tener en cuenta en la bibliografía de John Byrne. Lo es por extensión, por la atención que sin duda puso el autor. Y también por que supone un viaje inteligente en el que todo encaja, en el que los personajes maduran y crecen. No hay ningún defecto secuencial, la vista fluye armónica con la imagen y el texto. Se muestra la violencia y también sexo, pero no como pretexto o gancho, sino de forma elegante, como prueba más de que lo a tabúes sólo tienen sentido si no están contextualizados. Byrne soporta el relato sin exageración, pero sin perder tampoco la tensión y disfrute del lector. Lo pone a prueba y juega con la sorpresa.

La serie es absorbente y enteramente disfrutable hasta el número 30, pero hay que lamentar también que un prometedor reinicio en el 31 se diluyera en un pastiche de sucesos que se acumulan y concentran en los viajes temporales, perdidos los protagonistas en diferentes períodos y dejando situaciones que, si bien resultan atractivas, se desarrollan de forma precipitada y abrupta. Y es una pena, porque se nota que algunas escenas siguen encajando con el global del argumento, pero se fuerzan tanto, se buscan tantos atajos, que se desvirtúa mucho el tono y el drama que pudo adquirir la historia de haber podido ocupar el espacio que necesitaba.

CONCLUSIONES.

No es una obra perfecta, no pasará a la historia como uno de los grandes títulos del cómic, ni siquiera de los años noventa. Pero cuando uno de los más grandes autores del mundo del cómic se refugio en Dark Horse y el sello independiente Legend para tener el control de sus propias creaciones, fue cuando creó a Nathan, Beth, Jasmine, Jack, Danny ( y Gillian, aunque esta ya sabréis quien es) y Tony Murcheson. Después vino Trio o Danger Unlimited, pero ninguna de estas tuvieron continuidad. Así que, aunque si tuviera el dominio de Byrne acabaría esta reseña como la empecé; como no lo soy diré tan solo que leer Next Men es viajar en el tiempo. Desplazarnos mediante las viñetas a una época en la que la historia y el dibujo actuaban en clara simbiosis.

En Next Men los personajes en un papel se hacen verosímiles, tridimensionales y casi familiares. En la que el lector de comics vuelve a ilusionarse con lo que puede pasar en el próximo número. Aunque no sea el desenlace esperado ni el final ideal.

Fran Fernández Amador

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