Hoy dedicamos reseña a Space Riders, una obra originalmente publicada en USA por la editorial Black Mask y que a España nos llega de la mano de Ediciones Gigamesh en un par de volúmenes donde se recogen las dos miniseries de las que consta actualmente esta colección. Ambos tomos, con el arte de Alex Ziritt, creador principal de esta historia, y guiones de Fabian Rangel Jr., se han puesto a la venta de forma simultánea. Aunque agrupa arcos argumentales distintos, recomendamos leer conjuntamente.

Black Mask

Pero antes de entrar en el análisis de Space Riders , creemos oportuno dedicar unas cuantas líneas a la editorial que acogió finalmente este proyecto. Black Mask nació en 2012 publicando Occupy Comics, un tebeo donde se recopilaban breves relatos realizados por autores de renombre.

Estos daban su visión del movimiento Occupy Wall Street. Tras dicha antología, esta joven editorial puso a la venta varias miniseries como The Dregs, 4 Kids walk into a bank e incluso otras que recientemente han llegado a nuestro país como Loud de María Llovet, o la propia Space Riders. Esta última, de la mano de Gigamesh, quien poco a poco se está adentrando en el mundo del cómic.
También han publicado algunas obras de Brian K. Vaughan pertenecientes a Panel Syndicate como Barrera o The Private Eye. Siguen así, ampliando su catálogo y ofreciendo historias especiales y muy originales que proporcionan variedad a este mercado siempre saturado del mainstream superheroico.

Argumento

La historia, en la que colaboran de la mano Ziritt y Rangel Jr., es una Space-opera clásica que, pese a nos sorprender en el guion, sí lo hace en el dibujo, su aspecto más destacado.
En esta aventura espacial conoceremos a la tripulación de una nave con forma de cráneo, esa que aparece en la portada del primer volumen, dirigida por el Capitán Peligro, miembro de un cuerpo de policías espaciales que se encargan de proteger el universo de cualquier amenaza. Junto a nuestro protagonista, desafilaran una miríada de secundarios a cual más carismático como Mono, Doña Bárbara o Yara.

Sobre la obra

 El argumento deja a un lado cualquier pretensión de complejidad, y, aunque, profundiza en algunos personajes, ofrece la información justa para que nos importen y justifique sus motivaciones o acciones en la trama. Todos los sucesos que se desarrollan en ambos volúmenes, correspondientes a los dos primeros arcos argumentales de la serie, se suceden frenéticamente sin darnos un momento de respiro, pero contándonos en pocas páginas hechos pasados muy relevantes.

Además, esta epopeya espacial está cargada de referencias a la cultura popular, presentándonos momentos típicos del género que cualquier fan de la ciencia ficción reconocerá al instante, todo ello con un estilo underground muy bestia repleto de violencia y palabras malsonantes. 

Apartado artístico

En lo que se refiere al arte, se nota el cariño que ha puesto Alexis Ziritt como ideólogo principal de este universo. El dibujo en esta obra es su principal atractivo y no podemos imaginarnos otro artista mejor que Ziritt para materializar esta historia y sus momentos más espectaculares. El apartado artístico destaca en todos sus puntos, desde su trazo grueso y vibrante, pasando por la cantidad de detalles que presenta cada página o su narrativa, hasta el uso del color, con el que se crean algunas estampas psicodélicas verdaderamente potentes.

Las influencias de autores como Jack Kirby están por todas partes, reconociéndose, sobre todo, en elementos concretos que abundan en ambos volúmenes y recuerdan a las Kirby Dots, esos característicos puntos negros de diferentes tamaños que otorgaban fuerza y energía a los personajes o escenarios. Mención aparte debemos hacer a las portadas, no solo las que se han utilizado para los dos volúmenes publicados en nuestro país, razón por la que me fui de cabeza a por esta serie, sino también las interiores, un espectáculo visual acorde con el estilo que sigue toda la colección.

Space Riders

Edición

La edición por parte de Gigamesh es muy correcta, ofreciéndonos ambos arcos argumentales en dos tomos cartoné en los que se incluyen como extras algunas portadas alternativas creadas por artistas muy variados. Además, se ha reproducido el mismo efecto desgastado de las páginas que presenta la versión original estadounidense, simulando un efecto de desgaste y humedad realmente acertado para esta obra.  Actualmente, ya se ha publicado en USA la tercera parte de esta colección con el subtitulo de Vortex of Darkness, de nuevo con Alexis Ziritt en el arte, pero esta vez acompañado de un guionista diferente. Por lo que no debería tardar la llegada de un volumen más que completaría los anteriores.

Conclusiones

En una de sus entrevistas, Ziritt explicaba que para él Space Riders es aquel cómic de 1 dólar que se encontraba siempre en la tienda de tebeos apartado del resto de colecciones habituales, un número suelto, que al abrirlo, te dejaba tan sorprendido que al final acababas comprándolo. Esto mismo creo que llega a transmitir con esta obra. Una historia, que pese a enganchar por sus portadas, te sorprende con una aventura llena de acción, mala hostia y los estereotipos propios de la ciencia ficción. Un coctel explosivo del que surge uno de los títulos más interesantes de este año.

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Para ello hemos reunido a una serie de colaboradores que participarán de forma asidua en este proyecto que pretende simplemente difundir el noveno arte. Poco a poco los iréis conociendo al tiempo que descubriréis de su mano nuevas (y viejas) historias en viñetas que todo ávido lector de cómics debería conocer.